Biografías: Escalera al profesionalismo

Carlos Verona (El Escorial 04-11-1992) no es velocista ni experto del velódromo, pero ha quemado etapas a ritmo de sprint. Su corta trayectoria como ciclista ha sido un constante acelerón que le ha disparado al profesionalismo con tan solo 18 años. Heredero de otros juveniles-prodigio como Miguel Morrás o Arkaitz Durán, Verona pasará de competir con adolescentes a hacerlo contra hombres curtidos en el ciclismo de alto nivel. Su inmenso talento le ha catapultado directamente al sueño de cualquier ciclista, el profesionalismo, sin necesidad de hacer la parada (para la inmensa mayoría obligatoria) de amateur.

Como si efectivamente se tratase de una prueba de velocidad en Pista, a Verona le llevó unas cuantas pedaladas cobrar velocidad. Sus inicios como Infantil de Segundo Año no le reportaron victorias, pero el joven Carlos comenzó a respirar la pasión por este deporte y a formar unos sueños que se harían realidad mucho antes de lo que él podía imaginar.

Su desarrollo tardío tampoco le permitió competir en igualdad de condiciones en la siguiente categoría, Cadetes, pero las primeras pedaladas como Infantil habían puesto a rodar la máquina y con ella llegaron las dos primeras victorias además de varios triunfos en las clasificaciones de la Montaña y de participar en los Campeonatos de España con la selección madrileña.

En el primer año de Junior alcanzó su velocidad máxima para cosechar cuatro victorias parciales, una de ellas el Campeonato de Madrid CRI y, sobre todo, la prestigiosa Sierra Norte, considerada la vuelta por etapas más exigente del calendario Junior. Verona copó también los triunfos en todas las clasificaciones secundarias (excepto en las Metas Volantes) y se colgó la medalla de bronce en los Campeonatos de España de Fondo.

Su gran temporada le abrió las puertas del Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat. Alejado de su familia y amigos, Verona vivió como un profesional, alternando los entrenamientos bajo supervisión de especialistas con viajes alrededor de toda España para competir solo o con su equipo, el Cajamar Almería. Las victorias siguieron llegando y se convirtió en un asiduo de las convocatorias de la selección española, con las que participó en los Mundiales, Europeos, París-Roubaix y otras pruebas de nivel internacional.

Verona concluyó la temporada como primero del ranking de la RFEC y las ofertas provenientes de España y del extranjero no tardaron en agolparse. Incluso el equipo profesional Burgos 2016 se mostró interesado en incorporarlo a sus filas. La llamada del Burgos 2016 le abrió las puertas del profesionalismo mucho antes de lo que hubiese imaginado. Su prueba de velocidad concluyó en un sonado éxito.

En 2011 inicia otra prueba, esta vez de fondo, con el desafío de hacerse un hueco en el pelotón profesional. Probablemente las primeras pedaladas no sean sencillas, pero cuidado con Verona, que en cuanto tome carrerilla puede llegar a ser imparable.

Por Pablo Ramirez, prensa Aasport.

www.aasport.es

Anuncios

Publicado el noviembre 28, 2010 en Noticias. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: